Hoy conmemoramos el día en el que los madrileños, ante la indiferencia de las instituciones (costureras como Manuela Malasaña, madres de familia como Clara del Rey) se levantaron contra los 30.000 hombres que formaban las tropas francesas de Murat. Tijeras, macetas, piedras y cualquier objeto casero contra la artillería del ejército francés.

El 2 de mayo de 1808 los madrileños comienzan a concentrarse ante el Palacio Real sospechando que los soldados franceses iban a llevarse al infante Francisco de Paula a Francia.

Al grito “¡Que nos lo llevan!”, los madrileños asaltaron el palacio para impedirlo. Momento que Murat aprovecha para abrir fuego contra ellos. Se inicia así la revuelta por todo Madrid con el ánimo de vengar a los muertos y retener al infante.

Imagen de “Cronistas oficiales”

Solo Daoiz y Velarde, militares que desobedecieron la orden de permanecer acuartelados, se pusieron al mando de las tropas del pueblo.

…Los que no vociferaban en las calles, vociferaban en los balcones, y si un momento antes la mitad de los madrileños eran simplemente curiosos, después de la aparición de la artillería todos fueron actores. Cada cual corría a su casa, a la ajena o a la más cercana en busca de un arma, y no encontrándola, echaba mano de cualquier herramienta. Todo servía con tal que sirviera para matar.

El resultado era asombroso. Yo no sé de dónde salía tanta gente armada. Cualquiera habría creído en la existencia de una conjuración silenciosamente preparada; pero el arsenal de aquella guerra imprevista y sin plan, movida
por la inspiración de cada uno, estaba en las cocinas, en los bodegones, en los almacenes al por menor, en las salas y tiendas de armas, en las posadas y en las herrerías.

La calle Mayor y las contiguas ofrecían el aspecto de un hervidero de rabia imposible de describir por medio del lenguaje. El que no lo vio, renuncie a tener idea de semejante levantamiento.

…Hacia la esquina de la calle de Milaneses, frente a la Cava de San Miguel, presencié el primer choque del pueblo con los invasores, porque habiendo aparecido como una veintena de franceses que acudían a incorporarse a sus regimientos, fueron atacados de improviso por una cuadrilla de mujeres ayudadas por media docena de hombres.

Benito Pérez Galdós: El 19 de marzo y el 2 de mayo

 

Finalizados los enfrentamientos entre los ciudadanos de Madrid  y los soldados franceses, los detenidos fueron fusilados en la madrugada del día 3. Cuarenta y dos de ellos fueron conducidos hasta la montaña del Príncipe Pío, donde a las 4 de la mañana fueron fusilados.

Y como es de justicia y más con los que dieron su vida en Madrid en aquellos días, hay que contar que los madrileños de origen eran minoría. La gran mayoría eran gente de provincias, que con ese carácter cíclico de la historia vinieron a esta ciudad a buscar una vida mejor.

Cuesta imaginar el caos y el horror de esos días en un Madrid valiente y luchador que dejó una lista de 111 héroes entre los que hay niños, cerrajeros, albañiles, pastores, médicos, sastres, músicos, profesores… que cayeron defendiendo nuestra ciudad.

Un merecido homenaje a los que un día, con tan solo aquello que era útiles de trabajo, consiguieron defender Madrid.

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