Voy con un poco de jetlag en esto de las noticias de Madrid. Como recomendaba la semana pasada, he huido el puente de diciembre en un acto de generosidad hacia el turista cediéndole amablemente mi metro cuadrado de espacio en las aceras (si es que llega a esa medida en esta época del año).

Hoy, poniéndome al día con las noticias de la ciudad, vuelvo a desayunar con una que me ha llamado especialmente la atención: la Alcadesa de Madrid y una de sus nuevas y “rompedoras” ideas para atraer el turismo.

Atraer a los turistas con iniciativas para jugar al Bridge y tertulias, es la nueva propuesta para vender Madrid. Me ha dado un ataque de caspa extremo al leer la noticia e imaginarme el panorama. Folletos y webs llenas de publicidad “Madrid, una partida de Bridge entre amigos”. Y la gráfica: un bar de Malasaña con un hipster, una moderna, un ejecutivo descorbatado y un turista alemán perfectamente integrado en el grupo.  “Campañón” para atraer el turismo a Madrid.

  • Dejemos de lado los más de 5 millones de turistas que visitan el triángulo del arte cada año. Ese lugar de Madrid que tiene más obras maestras en pocos metros que ningún otro lugar del mundo.
  • Dejemos de lado el Barrio de las Letras, un paseo por el siglo de oro español, en el que vivieron nuestros más ilustres escritores. Lope de Vega, Quevedo, Cervantes. Calderón de la Barca, Góngora…
  • Dejemos de lado la Puerta de Alcalá, Cibeles y Gran Vía. Dejemos tranquilo a Neptuno, El Ritz y el Palace que guardan más historia entre sus muros que muchas ciudades enteras. Olvidemos el conjunto arquitectónico del Palacio Real y La Almudena. Los conventos e iglesias que trazan la historia de Madrid. La Plaza Mayor, la Puerta del Sol.
  • Olvidemos el parque del Retiro en el que un domingo de sol los turistas pasean con sus cámaras mezclándose con los habitantes de Madrid.  Esas cámaras que luego vuelven a sus lugares de origen, esas fotos que luego se comparten en su Facebook, Instagram, etc. Y ya se está vendiendo Madrid con los ojos del que la ha descubierto y se ha asombrado. Porque Madrid es una ciudad inesperada a la que se viene no se sabe muy bien a qué y de repente uno se la lleva en el corazón y en la retina.
  • Olvidemos el Barrio de Salamanca y la Milla de Oro que atrae el turismo de tarjetas platino.

¿Y las tertulias? ¿Con traducción simultánea incluida en el paquete de viaje? Por un momento hagamos el ejercicio a la inversa: vamos a visitar Londres y en nuestras manos caen dos folletos turísticos. Uno con información para jugar al cricket y asistir a tertulias entorno a una mesa de té y no enterarnos de ni por donde nos da el aire o uno para una visita por Westminster, ver el cambio de guardia en Buckingham Palace, una mañana de compras por Oxford Street o un paseo por Notting Hill.

La venta se trabaja bien si a la creatividad le aplicamos estrategia y si esa estrategia sale de datos contrastados, no de “hoy se me ha ido la mano con el azúcar y mi cerebro se siente creativo”. Y esto no es una queja política que me van a llover por todos lados, esto es una llamada al sentido común. Querida Alcadesa, te sobra entusiasmo y te falta creatividad y realismo.

Lo de “la ciudad de las sorpresas”, que también aparece en la propuesta, viene de serie en esta ciudad. Madrid es una ciudad sorprendente. Nadie espera encontrarse un patrimonio artístico y cultural como el que tenemos, la vida en los barrios, la oferta gastronómica, etc. Y ¿por qué no? Ovejas atravesando el centro, alguna manifestación imprevista, tráfico cortado…

Valoro mucho el esfuerzo creativo de nuestra Alcaldesa y su voluntad por atraer el turismo pero no puedo dejar de llevarme las manos a la cabeza por las delirantes ideas que salen de esa cabeza. Carmena y sus Carme-nadas empiezan a ser una constante en el tema de promoción de la ciudad.

Y voy sacándome el título oficial de jugador de Bridge que seguro que hay una gran demanda de expertos en la materia cuando vengan hordas de turistas atraídos por esta iniciativa.

Os dejo un artículo en el que le cuento que “Madrid no se vende”.

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