Queridos Reyes Magos:

 

A estas alturas casi que debería escribiros un telegrama o un WhatsApp para que os llegue a tiempo pero como no tengo claro que trabajéis las aplicaciones online, mejor no me arriesgo. Al fin y al cabo sois magos, ¿no?, así que seguro que algo podréis hacer con mi carta virtual.

 

Debo confesar que no me fío mucho de 3 tíos que entran por el balcón, en plena noche y vienen de beberse los copazos que les van dejando por las casas que visitan (supongo que aun os guardo un poco de rencor por las innumerables veces que os pedí la Barbie y me trajisteis la Nancy). Pero entiendo que para vosotros no es una noche fácil y que un poco de “alegría” en el cuerpo os ayuda a funcionar con más calor y más ganas. Os dejo hielo en el congelador, limón cortado y las botellas a la vista. Como no sé qué bebéis, y mejor no mezclar, que uno de vuestros pajes os ponga una copa para reponer fuerzas.

 

Voy al lío, que andaréis liados preparando la cabalgata y envolviendo regalos de última hora. Y ya que sale el tema de la cabalgata aprovecho para pediros que no le deis más oportunidades al sastre de Carmena, que estáis a un paso del mundo drag queen (en Vallecas ya os lo han colado): recordad que hubo cierta confusión con carnavales, el orgullo hace dos años… Se os fue la originalidad de las manos y desde entonces no sé si quitar el árbol de Navidad y sustituirlo por una bola de discoteca para vuestra noche. Al tiempo. Que como todos reivindiquemos estar en vuestra cabalgata esta nueva de la diversidad vamos a flipar y veremos desde la carroza con las drag queens hasta un paso de Semana Santa. Que no sabéis en este país como somos cuando nos ponemos tocap******.

 

Aun recuerdo cuando nos daba igual que S.M. Baltasar fuera un hombre más pálido que un muerto pintado con litros de betún. Cuando llevabais pajes barrocos, pastorcillos cantando villancicos y os acompañaba la carroza del Zoo que era la más “bestial”. Las ocas recorrían la Castellana corriendo, antes de sufrir del estrés de nuestros días. Vuestros pajes lanzaban con saña los caramelos desde las carrozas y los caños de la Cibeles se congelaban del frío. Y no hace tanto. Era tanta la ilusión y tantos los nervios que solo queríamos ver pasar a nuestro rey favorito, al que habíamos escrito la carta, quizás con la intención de asegurarnos de que andaba ya por la ciudad.

 

Os dejo mi carta a modo de lista para que sea más fácil organizarse. Para este nuevo año quiero:

 

  • Que el aire de Madrid se limpie y podamos salir a respirar.
  • Que el Ayuntamiento ponga una pasarela en Gran Vía o haga un subterráneo a la altura de Primark para sortear a toda la masa que entra y sale. Y, si podéis aprovechar la obra para poner un parking de maridos, por favor, hacedlo, que da una pena verlos aparcados en la puerta con un frío polar en invierno y con un sol de justicia en verano…
  • Que Carmena siga haciendo públicas sus “imaginativas” propuestas. Cada vez que hace una tengo que mirar que no esté leyendo “El Mundo Today” y me dan la vida.
  • Que canonicen a unos pocos santos madrileños más para tener más festivos.
  • Que haya una catarsis tecnológica y la gente vuelva a quedar para hablar, mirarse a los ojos y contarse historias al calor de un bar sin tener que subirlo a Instagram, Facebook o mandarlo al grupo de Whatsapp.
  • Que Madrid me siga sorprendiendo con sus amaneceres y atardeceres.
  • Un otoño muy otoño y una primavera muy primavera. (Las estaciones más bonitas en Madrid).
  • Que llueva. Que llueva mucho. Que llueva durante meses sin parar para que volvamos a tener nuestros pantanos llenos.
  • Que no tengamos que poner más bolardos para sentirnos protegidos.
  • Traedme tiempo, por favor. Tiempo para disfrutar, para pasar con los míos, para viajar, para vivir más allá de una oficina. Para poder seguir descubriendo sitios nuevos y volviendo a los que ya me siento como en casa. Para poder seguir conociendo la gente y las historias que hay detrás de cada barra, en cada cocina, en cada mostrador, etc. porque las personas son las que hacen los lugares y nunca dejarán de maravillarme con sus vidas y con el por qué de sus negocios. (Este último año he conocido gente e historias maravillosas detrás de cada sitio que he visitado).
  • Os pido millones de caminatas por las calles que me regalan esas imágenes que me fascinan y que no puedo resistir a capturar con mi cámara.
  • Redescubrir sitios que tenia olvidados.
  • Mucho teatro, muchas exposiciones, muchos eventos, mucha cultura…

En definitiva, seguir comiéndome Madriz a Bocados y poder compartirlo con todos aquellos que me leéis.

¡FELIZ NOCHE DE REYES! Que la ilusión llegue a vuestras casas y que siga siendo esa noche en la que cuesta conciliar el sueño y no madrugar.

Y comed roscón como si no hubiera mañana, que los buenos propósitos de año nuevo cuentan a partir del día 7.

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