UN PASEO POR EL RASTRO

Es domingo y no puedo dormir. Acostarse tarde no significa levantarse tarde. La ecuación no funciona para los diurnos. Me voy al Rastro después de lo que me parecen siglos sin pasar por allí. Llego cuando los vendedores aún están manipulando los esqueletos de sus puestos. No me imagino montando y desmontando mi oficina cada día…