EN MADRID, LA FELICIDAD ES UN DISPARO

Vivimos rápido. La ciudad va a otro ritmo, a más revoluciones de las que percibimos. Por eso la felicidad se mide en momentos que pasan a toda prisa, efímeros trocitos de alegría que cuando suman pueden hacer que el día se convierta en fantástico. Son efímeros, pero pueden dejar huella. En Madrid, la felicidad es tan…