¡Y en sentido literal!. Solo un grueso cristal sobre el que nos sentamos mientras comemos nos separa de la muralla que rodeó la villa de Madrid. Esta vez si que miraremos para abajo durante la comida, pero no para consultar la pantalla del móvil, sino para ver como flotamos sobre siglos de historia.

 

La Cava Baja fue el foso de la muralla que se construyó entre los siglos XI y XII para defensa de la ciudad. Cuentan las crónicas que por este foso corría el agua y que no fue calle hasta el siglo XV en el que la cava se desecó.

 

Posada del León de Oro - Bocados de Madriz
Cava Baja

Fue, además, la calle de las posadas históricas de Madrid. De los siglos XV al XIX muchas abrieron sus puertas a comerciantes, viajeros, y todo tipo de personas  y personajes que llegaban a Madrid en busca de oportunidades. Y la Posada del León de Oro se convirtió por derecho propio en una de las más concurridas y hoy emblemáticas de la ciudad.

 

posada-el-leon-de-oro-1897
Posada del León de Oro en 1897

Totalmente reformada hace 6 años ahora se puede disfrutar de 3 maneras diferentes: tapeo en la barra, comida en la mesa y alojamiento.

 

Según atraviesas la puerta tiene algo en el ambiente que te invita a quedarte. Un gran mural al fondo con los tejados de Madrid custodiados por dos gatos (un claro guiño a los madrileños) esconde un secreto del autor: intentad adivinar desde donde podría estar pintado.

 

Mural la Posada del Dragón - Bocados de Madriz

 

La zona de tapeo nada más entrar es ideal para probar en pequeñas dosis la deliciosa comida y la gran variedad de vinos que tiene la Posada. Unas 300 referencias (¡alguna botella con 100 puntos Parker!).

 

Al entrar, a la derecha, en la zona de mesas altas, echad un ojo al suelo porque os estarán observando siglos de la historia de Madrid.

 

Posada del León de Oro - Bocados de Madriz

 

Mi recomendación: una comida/cena tranquila en el comedor y probando la carta. El chef Juan Gabaldón ha creado unos platos muy castizos, como los que podrían cocinar nuestras abuelas, pero, como los tiempos cambian, tienen una presentación y unos toques renovados.

 

¿Qué puedo recomendaros?

 

  • Tienen un tomate “corazón de buey” con un escabeche que se derrite en la boca. Un buen entrante para ir abriendo apetito.

    Escabeche sobre tomate"Corazón de Buey"
    Escabeche
  • El salmorejo con helado de parmesano es simplemente espectacular.

    Posada del León de Oro - Bocados de Madriz
    Salmorejo con helado de parmesano
  • Bacalao con pisto. Un delicado plato que repetirías y repetirías.

    Posada del León de Oro - Bocados de Madriz
    Bacalaó con Pisto
  • Rabo de toro. Os animo a probarlo porque está hecho de una manera muy especial y con una presentación muy diferente a la tradicional que lo hace mucho más apetecible.

    Posada del León de Oro - Bocados de Madriz
    Rabo de toro
  • Croquetas. Tienen varios tipos así que intentad probarlas todas porque no hay una mala.

Y el postre, ese punto de éxtasis final a una buena comida: si bien la torrija es la favorita entre los propios trabajadores de la Posada, probamos un postre, “Jardín prohibido”, que entra por los ojos, llega al paladar y ataca al cerebro. ¡Espectacular!

 

Posada del León de Oro - Bocados de Madriz
Jardín Prohibido

Los vinos son uno de sus fuertes. Las más de 300 referencias y un gran número de denominaciones de origen pueden volvernos locos. Dejaos aconsejar porque os van a sorprender.

 

Bodega
Bodega

Y ¿qué deciros de comer “flotando” sobre la antigua muralla? Tuvimos la suerte de poder descender para verla. A lo Mc Gyver. Descolgándonos desde uno de los cristales y bajando a pulso. Caminando entre botellas de vino y respirando historia.

 

Posada del León de Oro - Bocados de Madriz

 

Pero ahí no termina todo. Porque en la Posada se come, pero su origen de alojamiento para huéspedes sigue en activo. Una corrala en torno al restaurante, con la madera restaurada de la posada original, abre las puertas a habitaciones  con personalidad propia. No hay dos iguales. Dan ganas de cogerse una habitación aunque tengas tu casa cerca. Así que si venís de fuera de Madrid y queréis quedaros en un lugar emblemático, de esos que te hacen sentir como en casa y en pleno centro de la ciudad, este es vuestro sitio.

 

Posada
Posada

Posada
Posada

El ambiente del local, entre la gente que trabaja allí se deja ver en cada cosa que hacen: tanto en la cocina, como en la gestión y en el hotel. Un sitio que transmite muy buen rollo y en el que apetece quedarse horas. Cada persona con la que pude hablar siente verdadera pasión por su trabajo.

 

Muchas gracias a mi cocinera favorita de Madrid por esa divertidísima charla de horas llenas de anécdotas y por darnos tan bien de comer y a Oscar el “posadero” por enseñarnos cada rincón y dejarme disfrutar de la experiencia de bajar a la muralla .

 

Me encantan los pequeños detalles y cuando Oscar, que tiene una trayectoria profesional como hotelero que seguro que podría ponerse CEO en la tarjeta, aparecía en ella como “Posadero” caí en que este sitio esta hecho de pequeños detalles y ellos es dónde está el alma de los negocios.

 

¡Estáis tardando en disfrutarlo!

 

Os dejo la web de la Posada del León de Oro.

 

4 comentarios en “COMER SOBRE LA VIEJA MURALLA DE MADRID. LA POSADA DEL LEÓN DE ORO”

    1. Muchas gracias a vosotros, Oscar! Fue un placer conoceros y seguro que repetiremos! Un abrazo a todo el equipo y enhorabuena por saber guardar la esencia de un establecimiento centenario con tan buen gusto!
      Un abrazo y hasta pronto!

  1. Millones de gracias por la visita Eva! Fue un placer teneros allí. Os esperamos para el cocidito y otra tertulia!

    Pilar Corral

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