Decía Isabel Allende que “la novela se hace con trabajo, el cuento con inspiración” y yo añado que si además tienes la suerte de escucharlo de boca de alguien que los sabe contar te puede hacer pensar, soñar, viajar, reír, llorar…

 

Este calor del averno hace que intente huir de casa al caer el sol, cuando ya solo queda el aire pegajoso y cargado del día en llamas. Y la suerte de tener el Retiro cerca es que, en cada paseo, cuando ya va quedando poca gente, te sumerges en un ambiente idílico para dejar volar la imaginación.

 

Al llegar a un extremo del lago, camino del palacio de Cristal, oímos una voz que se alza sobre el ruido del parque y vemos un grupo de personas alrededor de quien habla solo alumbrados por la luz de un candil. El silencio de esa esquina contrasta con el del resto del parque. La gente escucha y mira atentamente a quien se dirige a ellos.

 

Un cuento, una historia, otra, y otra… y así te quedas enganchado a narraciones de humor, de miedo, de amor…

 

Cuentos que personas anónimas, de todas las edades, comparten con entusiasmo con su entregada audiencia en una atmósfera casi mágica.

Encandilados

Cuentan que antaño, no existían móviles, ni consolas, ni televisión, ni tabletas, y eran los abuelos los encargados de avivar la imaginación de los niños. En los patios de las casas, al caer la noche, en torno a un candil y sentados en el suelo, los más pequeños hacían un corro en torno a los más mayores y escuchaban sus historias.

 

Si queréis disfrutar de un plan a la luz de un candil con el que desconectar del día, en el parque del Retiro “Encandilados” está todos los viernes en la esquina de la Fuente de la Alcachofa (en un extremo del lago). Y creedme que si estáis de paso por allí os resultará imposible no pararos a escuchar un rato. Una forma de volver a conectar con el niño que fuimos, ese que se podía pasar horas escuchando historias de miedo en los campamentos o cuentos de boca de sus abuelos.

 

Los “cuentacuentos” veréis que son gente “normal” con sus vidas y trabajos durante el día y que se transforman al caer la noche en figuras que narran las historias para que nuestra imaginación despierte.

Ahora os he descubierto el secreto, pero pasar por esa esquina y encontrártelos sin saber que existen tiene aun mucho más encanto.

  • Dónde: fuente de la Alcachofa en el Retiro. Cuando se acaba el buen tiempo, la actividad se vuelve itinerante.
  • Cuándo: todos los viernes a partir de las 21.30 h
  • Web: http://www.encandilados.com/

 

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