Son muchas las leyendas que se han ido transmitiendo en Madrid por los cronistas de la Villa y de generación en generación entre familias. La patrona de la ciudad, Nuestra Señora de la Almudena, no podía quedar al margen de ellas. En un Madrid en el que la historia se escribe a golpe de leyenda, héroes, villanos y cierto toque de “realismo mágico” se mezclan para crear el relato de la virgen de nuestra ciudad.

 

Las tropas musulmanas acechaban la ciudad y ante el temor de que la tan venerada virgen por los madrileños, (traída a Madrid por el mismísimo apóstol Santiago en persona), fuera destruida por manos sarracenas, se ocultó en un lugar secreto flanqueada por dos cirios encendidos. El lugar se selló y quedó invisible a los ojos de cualquier persona, la ciudad cayó en manos musulmanas y el secreto de su ubicación se transmitió durante generaciones como un legado de familia.

 

Siglos después, los musulmanes fueron expulsados de la Península y llegó el momento de buscar a la virgen que había sido escondida. Pero la mala suerte quiso que María, la joven que custodiaba la ubicación del lugar secreto, lo olvidara. Su madre había fallecido y el Rey Alfonso VI no iba a cejar en su empeño de buscar a la virgen que le había ayudado a conquistar primero Madrid y más tarde Toledo.

 

María vivió con angustia la búsqueda de la talla sabiendo que sobre ella recaía la responsabilidad de las posibles acciones del monarca quien, perdiendo su paciencia, puso como fecha límite el día 9 de noviembre. Si ese día la talla no aparecía, las murallas serían derruidas hasta dar con la virgen.

 

Llegó el día en el que se cumplía el plazo y se organizó como último recurso una procesión en la que participó el Rey, el mismísimo Cid Campeador cuentan algunos cronistas, la plana mayor de la Iglesia y María, incapaz de recordar el lugar exacto. Cuando la procesión pasó por la Cuesta de la Vega, María dejó escapar un grito desgarrador de su garganta, en ese momento tembló la muralla, cayeron piedras y dejaron al descubierto la imagen de la Virgen con los dos cirios aun encendidos (ni más ni menos que 400 años después).

Cuesta de la Vega - Colección www.viejo-madrid.es
Cuesta de la Vega – Colección www.viejo-madrid.es

En la Cuesta de la Vega, al lado de la entrada a la Cripta de la Catedral, se encuentra una talla en piedra de la imagen de la Virgen, en el lugar exacto donde estuvo oculta durante siglos, que recuerda esta leyenda. Y, tema para otro post, allí se levanta hoy la Catedral de la Almudena, durante años, la obra sin fin de Madrid.

 

Y así los madrileños hemos podido continuar venerando a nuestra patrona hasta hoy y ella, en agradecimiento, nos regala un día festivo.

 

El 9 de noviembre es día de castañas y buñuelos, de misa en la Plaza Mayor, de procesión por el centro de Madrid, de ofrenda floral, de chulapos y chulapas paseando por los sitios más castizos y como no, de Coronas de la Almudena, dulce que los pasteleros de Madrid crearon en honor a la patrona (patrona del gremio, también) hace más de 30 años y que hoy es protagonista en los escaparates de las pastelerías abriéndose paso en la tradición más castiza que, con cada santo, nos endulza la vida de una manera distinta.

¡Felíz día de la Almudena!

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