Desconozco los extraños resortes de mi cerebro que, en ocasiones, hace cosas así: me ha venido hoy a la cabeza el número de los gitanos con la cabra.

 

No hace tanto tiempo o por lo menos eso me parece, los fines de semana a la hora de comer se oía una trompeta que anunciaba que los gitanos habían llegado y no lo hacían solos. Traían a una cabra que hacia equilibrios sobre una escalera.

 

Hablo de un barrio del centro de Madrid, de la zona de Retiro, no vayáis a pensar que se trata de un pueblo perdido. Esto pasaba en plena ciudad.

 

Más tarde, en su siempre afán innovador, los gitanos incorporaron el teclado tipo Camela al espectáculo y algunos incluso micrófono. Y durante 10 minutos (la versión “extended” del España Cañí, la trompeta, el teclado y la cabra hacían que empezaran a asomar cabezas por las ventanas de los edificios. No sé que tipo de fascinación por este espectáculo llevaba a sacar la cabeza por la ventana.

 

Recuerdo también que las gitanas, encargadas de la recaudación de la “performance“, llevaban unos botes de metal donde recogían las pesetas y los duros que la gente asomada tiraba desde las ventanas (alguno con más fuerza de la necesaria. Me pregunto cuantas gitanas tuertas habrán quedado de esta época.

 

Esa pobre cabra (que ahora no podría actuar por el miedo de nuestra alcaldesa a que sufriera de estrés) oía la trompeta y subía la escalera como si fuera una vedette del Lido de París que de repente se hizo vieja y pasó a ganarse la vida como pudo. Se encaramaba con gesto cansado a lo más alto de la escalera, con cara de resignación, mientras miraba al vacío pidiendo posiblemente ser la cabra de la legión en otra vida.

 

El gitano, con traje de pana, pelo canoso, bigote y sombrero, la daba órdenes con una vara cuando la cabra podía hacerse la subida a lo alto con los ojos cerrados.

 

No sé en qué momento dejaron este número de lado. Supongo que las cabras están ahora protegidas (la única que tiene el privilegio de dar la cara es la de la legión en el desfile de las Fuerzas Armadas), y que los derechos de autor de la SGAE se hicieron difíciles de asumir. Pero un día, sin más, la cabra, el gitano y la trompeta dejaron de actuar. Y no hace tanto…

 

Imagen del Blog Barcelona Ahora y Siempre

 

5 comentarios en “¿QUÉ FUE DE LA CABRA EQUILIBRISTA QUE IBA POR LOS BARRIOS DE MADRID?”

  1. Es una casualidad, pero el otro día en el Barrio de mis padre, vi el númerito de la cabra.
    Me hizo recordar esa época en la que yo era una niña.

  2. La ultima foto es autentica, tanto así de la cabra en sí, pero mucho más del personaje misterioso que esta apoyado en la acera con sombrero, gafas negras, gabardina y vete tu a saber de que va….. ¿sera un espía de la época???…. tal vez para copiar la tecnología observada???

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