400 años de un icono de Madrid. La Plaza Mayor celebra el IV centenario.

 

En 2017 hace 400 años que el arquitecto Juan de Mora diseñó los planos para levantar la Plaza Mayor de Madrid. Pero no será hasta dentro de 3 años cuando hayan transcurrido 4 siglos desde su inauguración por el Rey Felipe III.

 

4 costados cargados de historia donde todavía, si se escucha con atención, resuena el eco de los gritos de los ajusticiados por la Inquisición, de las pisadas de los toros corriendo y el torero citando, de los mercaderes que anuncian sus productos.

 

114 arcos, 10 accesos, 377 balcones y 76 buhardillas.  3 incendios y 10 cambios de nombre.

 

La plaza de los diez nombres

 

Hoy nos parece difícil imaginar que la explanada que alberga uno de los espacios más emblemáticos de Madrid fue en su origen una laguna: la laguna de Luján. A ella acudía la corte a practicar la caza cuando la plaza era parte del extrarradio de la ciudad. Su nombre en los inicios fue “Plaza de la Laguna”.

 

Desde la época de los Reyes Católicos la plaza empezó a tener pequeños puestos de comida (nuestros modernos foodtrucks realmente no son tan modernos).

 

En los siglos XV y XVI comienza a conocerse como plaza del Arrabal por encontrarse fuera del recinto amurallado de la ciudad.

 

Fue en 1463 cuando Enrique IV el Impotente, hermano de Isabel la Católica, concede a la Villa de Madrid el privilegio de celebrar todos los meses una feria. Esta feria comienza en la actual Plaza de la Villa (en la época Plaza del Salvador) pero es tal la afluencia de comerciantes que Enrique IV ordena el traslado a la Plaza del Arrabal contra los deseos del Ayuntamiento. La plaza no estaba amurallada y los accesos no estaban controlados lo que impedía que se pudiera cobrar el portazgo a los mercaderes (un impuesto por el acceso).

 

El Ayuntamiento amplía la muralla que rodeaba Madrid quedando la plaza del Arrabal dentro y así poder seguir recaudando el portazgo. La Plaza del Arrabal se consolida como el mercado más popular de la ciudad. A principios del siglo XV se construye una primera casa-lonja, para regular el comercio en la plaza y comienza a cimentarse el suelo.

 

Además de mercado comienzan a celebrarse paradas militares, corridas de toros, actos musicales y actos relacionados con la justicia como ejecuciones públicas y los autos de fe de la Inquisición. Si os fijáis en las bases de las farolas encontraréis talladas imágenes de las ejecuciones. Cuenta la leyenda que los fantasmas de los ejecutados deambulan por la Plaza Mayor.

 

Fue el arquitecto de Felipe II, Juan Gómez de Mora quien acomete la primera reforma de la plaza en 1619 después de ser nombrada Madrid capital del Reino. Gómez de Mora crea un modelo de plaza que responde al modelo de foro romano de plaza porticada. Nace así la Plaza Mayor, nombre que conserva hasta el siglo XIX.

 

Se inicia un periodo de inestabilidad política que afecta a la denominación de la plaza. Pasa a llamarse Plaza de la Constitución en 1812, 1820, 1833, 1840, 1874 y 1876 y Plaza Real en 1814, 1826, 1835 y 1874.  En 1873, con la I República cambia el nombre por plaza de la República, de la República Federal y de la República Democrática Federal. En 1876 volvió a ser plaza de la Constitución. Y no es hasta 1940 cuando recupera su nombre actual: Plaza Mayor.

 

¿Aún nos quedará algún nombre por ver? No descartemos un momento de enajenación de algún gobernante que quiera rendir homenaje a alguien.

 

114 arcos, 10 accesos, 377 balcones y 76 buhardillas y 3 incendios en 1631, 1672 y 1790 que van modificando su aspecto. El último el más destructivo quemando más de una tercera parte de la plaza y sus aledaños que ardieron durante 3 días.

 

 En 1848 se ajardina la plaza, perdiendo su función principal de lugar de espectáculos y así se mantuvo hasta mediados del S XX.

Los tranvías comenzaron a atravesarla en 1877 y siguieron haciéndolo hasta mediados de los años 50 del siglo XX.

Plaza Mayor de Madrid
Imagen Amigos 4º Centenario Plaza Mayor

Dentro de la plaza hay varios lugares de interés:

 

  • La estatua de Felipe III.
  • Casa de la Panadería. Fue el primero en construirse y fue la tahona más importante de Madrid.
  • El Arco de Cuchilleros. La más conocida de las nueve puertas de acceso que tiene la Plaza Mayor.

Que ya han pasado 400 años. 400 años en los que hemos cambiado tanto que los primeros que pisaron esa plaza posiblemente no la reconocerían. De una laguna al empedrado. De un mercado a una imponente plaza atravesada por miles de personas al día.

 

Cruzarla por la noche, cuando apenas no hay gente y se siente el ruidoso silencio de la ciudad, es viajar a otra época en pleno centro de la ciudad y quizás, arriesgarse a cruzarse con alguno de esos fantasmas de los que allí fueron ajusticiados.

 

¡Feliz aniversario, señora!

 

Si quieres conocer os actos del centenario pincha aquí.

 

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