Atención habitantes de Madrid. Llega el puente de diciembre.

 

Cada año pienso, llegados a estas fechas, que este puente está diseñado para que quienes vivimos en Madrid ensayemos un posible desembarco alienígena. Y no por la rareza de los visitantes, que pasan por uno más en la ciudad, sino por el número. (Aunque si los alienígenas vigilan nuestras costumbres, el puente de diciembre les da una razón más para no invadir la Tierra).

 

Cuando piensas que en Madrid ya no cabe más gente, llegan estos días festivos y, como si se tratara de un programa especial del “Qué apostamos; a ver cuánta gente somos capaces de meter en el centro de la ciudad”, Barajas, Atocha y las carreteras que llegan a la capital empiezan a atraer personas como si fuera un agujero negro. Madrid se convierte en un campo gravitatorio del que ni la más mínima partícula de luz puede escapar de él.

 

Es un puente en el que todo habitante de Madrid solo tiene dos opciones: atrincherarse en casa con comida y bebida suficiente para la supervivencia como si pasara un tornado o irse de Madrid a ocupar otra ciudad (preferiblemente pueblo perdido de la mano de Dios).

 

Una vez que se acciona el interruptor de las luces de Navidad empieza la acción: hordas de turistas y locales que avanzan por Gran Vía como polillas atraídas por la luz. Avanzan como una masa compacta, como si fueran siguiendo un paso de Semana Santa invisible, a pasitos cortos y arrastrados, intentando chocar lo menos posible. Da la sensación de que en cualquier momento en vez de salir un villancico de las tiendas va a hacerlo una saeta. ¡Al cielo con ella! Y no cuesta imaginar a la Cibeles siendo desplazada por una masa compacta de gente por la calle Alcalá.

 

Desde el año pasado hemos añadido nuevos retos: la cola del Primark de Gran Vía que hará que atravesar la espina dorsal de Madrid se convierta en una prueba de “Los juegos del hambre”. Si la ya célebre cola de Dña. Manolita debería descontar tiempo en el purgatorio, la cola del Primark tendría que convalidarlo. El sentido único de las calles Preciados y Carmen. Que va a ser la fiesta del “me paso por el madrileñismo lo que diga Carmena”. Que se preparen Zara, Bershka y General Óptica para hacer de rotonda de cambio de sentido con rebaños de gente cruzando de un lado a otro entre Preciados y Carmen para cambiar la marcha. 

Plaza Mayor Puente de diciembre Madrid
Europa Press

Hay una serie de directrices que cualquier habitante de Madrid sabe que tiene que cumplir durante este puente:

 

  • No pisar el centro.
  • No acercarse a un perímetro de menos de 5 km del centro.
  • No moverse en coche. Ni en transporte público. Ni caminando. NO MOVERSE.
  • Pisar solo la calle para comprar productos de primera necesidad o bajar la basura solo si se alcanzan niveles de Diógenes extremo o de alarma social por infección.
  • Hacerse con unos buenos DVDs para ver películas, a ser posible que la trama ocurra en otro planeta o estación del año para evadirse.
  • En el caso de tener que salir a la calle hacerlo con un flotador infantil, de los que van a la cintura, para ganar unos centímetros de espacio personal.
  • Firmar una petición para la prohibición de los palos de selfie en estos días.

 

A disfrutar de Madrid en este puente que tiene su encanto especial con las luces navideñas, los escaparates decorados para estas fiestas y la gente llenando las calles.

¡Bienvenidos a “Los juegos del hambre”!

Puente de diciembre Madrid
Imagen de esmadrid.es

Toda la información sobre la Navidad en Madrid aquí.

Un comentario en “¡QUE LLEGA, QUE LLEGA EL PUENTE DE DICIEMBRE!”

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