Dentro del Gastrofestival que tiene lugar esta semana en Madrid pasan muchas cosas y todas tienen un nexo común: la Gastronomía. Madrid se convierte en capital de experiencias culinarias del 31 al 15 de febrero, así que queridos lectores preparad vuestros estómagos para disfrutar de una semana en la que tirareis por la ventana vuestros buenos propósitos de año nuevo.

 

Aunque mi descubrimiento de hoy no habla de comer exactamente, con lo que os ayudaré a seguir cumpliendo con ese propósito de tener un cuerpo para el pecado en verano (esto podría ser el apartado de Responsabilidad Social Corporativa de Bocados).

 

El plan que os propongo se trata de teatro (y es que el Gastrofestival pone en contacto la comida con todo tipo de manifestaciones culturales: teatros, museos, literatura, etc.). He tenido la oportunidad de disfrutar de una experiencia que no solo me ha encantado sino que os recomiendo, Microteatro por dinero.

 

Microteatro por dinero

 

Esta genial forma de teatro nace en un local de Malasaña, un antiguo prostíbulo en plena calle Ballesta. 13 habitaciones del antiguo local de “señoritas que fuman”  que alojaron 13 grupos de teatro reunidos para crear una pieza de teatro de menos de 10 minutos sobre un tema común.  Las piezas se representaban  tantas veces como público hubiera durante tres horas. Algunas llegaron a representarse más de veinte veces al día. Y gracias a los distintos enfoques de cada uno de los grupos el tema tratado llegaba al publico de diferentes maneras.  En esto consiste el microteatro.

 

Ha cambiado la ubicación del local a unos metros del antiguo. Se trata de un laberíntico espacio en el que la parte de arriba parece un bar convencional pero la de abajo es un hervidero de talento repartido en habitaciones (como me imagino que sería el antiguo burdel). Paredes negras, cortinones de terciopelo rojo y puertas cerradas con un número como si se tratara de habitaciones de hotel y gente caminando en fila por un estrecho pasillo.

 

Impresiona mucho la primera vez que se entra en una de las habitaciones y se toma conciencia de la dimensión del espacio. No os voy a desvelar el tamaño para que cuando vayáis disfrutes plenamente de la sensación. Solo os diré que una mínima mancha en la ropa de los actores puede ser percibida.

 

Una copita de vino de nuestro anfitrión, Ramón Bilbao, nos acompaña en cada representación (muy rico este vino, por cierto, lo probé por primera vez aquí y me gustó). Entramos en una, 10 minutos de obra, salimos y la siguiente. No puede ser más dinámico y siempre tienes ganas de más.

 

Un grupo de 7 personas baja las escaleras en silencio, se abre la puerta de la habitación y comienza la representación. Magníficas las obras que vimos y magníficos los actores. Admirable tener al público tan cerca y conseguir mantener el tipo de esa manera. Durante el Gastrofestival las obras tienen como temática la gastronomía pero tratan el humor, los temas sociales, el amor, etc. siempre teniendo ese hilo conductor, de una forma maravillosa. Incluso en una de las obras entra en juego el olfato lo que hace que nos metamos más aun en la obra.

 

Solo puedo decir que recomiendo, y mucho, la experiencia.

Madrid es infinito en su oferta de planes. ¡Aquí el que hace siempre lo mismo es por inercia!

Si queréis conocer más sobre Microteatro por Dinero podéis pinchar aquí.

Me voy a permitir mandar un saludo a la madre de una persona especial que según me cuentan me lee incondicionalmente. Carmen, ¡muchas gracias!

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