Hoy quiero recomendaros uno de mis museos preferidos de Madrid.

Si hay museos que me fascinan son los que se denominan “casa-museo”. Esos que han quedado congelados en el tiempo y que nos invitan a imaginar cómo fue la vida de sus moradores. Esos que aún tienen la esencia de quienes allí vivieron y que a través de la reconstrucción de su vida podemos reconstruir un trocito de la historia, de las costumbres, de la forma de existencia de la época. Cápsulas de memoria que nos hacen viajar en el tiempo, en este caso al Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX de coches de caballos y tranvías y calles adoquinadas.

Y esto es lo que pasa cuando pisas el zaguán del Palacio de Cerralbo. A pocos metros del bullicio de la Calle Princesa y con vistas a Rosales, se levanta el edificio que nos sirve de puerta al pasado.

Si bien el palacio es digno de visitar por su arquitectura, lo que le llena de sentido es el propio Marqués de Cerralbo. Un tipo que harto de la política en la que ejerció durante años,, decidió dedicarse a viajar gracias a una inquietud por el pasado que le llevó a reunir una gran colección de obras, elementos arquitectónicos y arqueológicos en una importante colección privada que legó al estado a su muerte.

Marqués de Cerralbo
Marqués de Cerralbo

Costeó y dirigió excavaciones que le llevaron a tener un gran reconocimiento y prestigio internacional.

Podría ir sala por sala contando la riqueza que guarda cada una, pero simplemente os invito a visitarlo y a trasladaros al Siglo XIX y principios del XX, a un Madrid de coches de caballos, de grandes bigotes, trajes a medida y corbatas de plastrón. De vestidos de polisón, guantes y sombreros.

La escalera principal es solo la antesala de la riqueza que guarda el palacio. Pero hay especialmente dos salas que dejan boquiabierto al visitante (o por lo menos a mí): la armería y la sala de baile.

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Es posible ver incluso como eran los baños de la época (para los ricos, está claro) y la habitación que quedó intacta en la que murió el Marqués de Cerralbo. Una habitación austera que contrasta con el resto de la riqueza del palacio.

Y aunque no se trata de un hogar convencional, por la que cantidad de obras de arte que guarda, si se pueden ver esos detalles de la personalidad del Marqués por todas partes que nos recuerda que allí convivían arte y personas.

Imagen de Pinterest del Museo Cerralbo
Imagen de Pinterest del Museo Cerralbo

Un tipo peculiar, Enrique de Aguilera y Gamboa, que con 26 años se casó con Inocencia Serrano y Cerver, de 55, viuda y madre de su mejor amigo, Antonio del Valle. De haber nacido en esta época habría acumulado portadas en revistas del corazón. Por suerte para él, lo hizo en otro siglo.

Y su gran generosidad nos permite ahora disfrutar de su legado. Así lo escribió en su testamento: “Que perduren siempre reunidas y sirvan para el estudio de los aficionados a la ciencia y al arte, (…) tal y como se hallan establecidas y colocadas por mí, sin que jamás se trastoquen ni por ningún concepto, autoridad o ley se trasladen de lugar, se cambien objetos ni se vendan”. Amén, Sr. Marqués.

Si queréis ver como era el Madrid del Marqués no dejéis de visitar este tablón de Pinterest que tiene el propio museo. ¡Me encanta!

DÓNDE

C/ Ventura Rodríguez, 17

HORARIO

  • De martes a sábado de 9:30 a 15:00 horas
  • Jueves de 17:00 a 20:00 horas. Excepto festivos.
  • Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas

TODA LA INFORMACIÓN

Web pinchando aquí.

One thought on “MI MUSEO FETICHE DE MADRID. ¡Y SEGURO QUE NO ES EL QUE PENSÁIS!”

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