Línea 5 del metro. 22.00 h Se alarga el tiempo de espera entre tren y tren hasta hacerse eterno. Cada vez pasan con menos regularidad y los minutos parecen horas con el cansancio acumulado del día.

 

Un día de locos que se cierra con un evento en la oficina del que te has podido escapar antes de que el alcohol empezara a poner torpe a la gente.

 

El vino no es buen amigo del cansancio y menos del cansancio acumulado de semanas de jornadas eternas para terminar la presentación para el cliente.

 

Te sientas en el frío banco de mármol de la estación y ni siquiera te quitas el abrigo. En menos de media hora estarás abriendo la puerta de casa. La corriente de aire caliente que atraviesa la estación solo ayuda a que la lucha por no cerrar los ojos se convierta en titánica.

 

En el andén solo 3 personas más mirando sus teléfonos.

El indicador luminoso parpadea para avisarte de que tienes 12 largos minutos por delante hasta que llegue el siguiente tren.

 

El sueño va venciendo la batalla pero confías en que el ruido del tren entrando en la estación te despierte.

 

Abres los ojos sobresaltado cuando el primer vagón hace su entrada en la estación. El andén está vacio. ¿Dónde están las personas que había contigo? Da igual, solo piensas en volver a casa. Subes de manera casi automática.

 


metro

 

Hoy hace 5 años que desapareciste. Tu móvil dejó de dar señal esa madrugada. La policía habló con todos los que te conocíamos. Solo acertábamos a decir que tu vida era normal. No tenías nada por lo que huir ni nada por lo que desaparecer. No hay rastro de ti. Simplemente te esfumaste y nada, después, de todo este tiempo nos ha dado una mínima pista de lo que te pudo pasar.

 

Conocías la leyenda de la línea 5 pero siempre te pareció una “historia absurda para ignorantes”, como solías decir cuando te contaban algo fuera de lo racional.

 

Hoy, cada noche, miras desde dentro del vagón del décimo tren que pasó esa noche, entre los gritos y los lamentos de tus acompañantes. La noche en la que entraste en el mundo de los muertos con el corazón latiendo y la piel caliente.

 

Y es que hay una leyenda en Madrid que dice que si dejas pasar 9 trenes y esperas al décimo de la línea 5 de metro, verás llegar un tren lleno de almas perdidas.

 

Nunca te duermas esperando el metro.

 

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