Si hay algo que me gusta conocer en estos tiempos de los negocios efímeros son lugares de tradición familiar, de recetas secretas que pasan de padres a hijos y de oficios que se aprenden de generación en generación, trabajando día a día de la mano de un maestro.

¿Cuántos negocios sobreviven hasta la cuarta generación? Normalmente son las segundas las que acaban con el legado, pero superada esa barrera, en estos comercios centenarios parece que el oficio se transmite en el ADN. Solo hay que ver la pasión con la que te cuentan lo que hacen.

Hace 127 años, un hombre, Manuel Ascaso, funda una panadería en Huesca. La familia trabajó desde sus comienzos entre los hornos de un obrador.  Su hijo, Vicente se formó en el negocio familiar para luego fundar su propia empresa de bollería fina que derivó en una pastelería que no cesó de innovar introduciendo todas las novedades que se daban en el sector.

La familia Ascaso incorporó a Antonio Oliván, quien comenzó como aprendiz con tan solo 13 años del arte de la pastelería y terminó convirtiéndose en un sabio pastelero gracias a su tesón, curiosidad y dedicación. Hoy, no solo han conquistado Madrid, sino endulzan la vida hasta a los japoneses con un espectacular obrador en Huesca en el que innovan en cada producto.

En Madrid tienen un bonito obrador en la calle Zurbano. Nada más cruzar la puerta nos recibe un olor a bollería recién hecha que nos recuerda por qué la vida merece la pena.  Un sitio de esos que invitan desde fuera hacer una parada para tomarse un buen café y un dulce o un temtempié a media mañana con algo salado, porque entrar a este local y no pecar es imposible.

Os recomiendo que probéis el pastel ruso. Su “fórmula” es el secreto mejor guardado de esta familia y es el pastel más suave que he probado en mi vida. Se deshace en la boca y no quieres que esa sensación termine jamás. Su historia es  curiosa porque es fruto de la “alquimia”. En Francia no quisieron darles la receta y Vicente y Antonio probaron y probaron y volvieron a probar hasta dar con la fórmula. Sin la ayuda de máquinas o tecnología, solo con su tesón.

Con un equipo formado con los mejores maestros chocolateros de Francia en l ‘Ecole du Grand Chocolat de Valrhona tienen más de treinta sabores de chocolate que se han convertido principalmente en bombones que rotan dependiendo de la estación y los productos de temporada.

Ganache de guanaja, vainilla, té, frutos rojos, maracuyá-pimienta, y muchos más que te pueden hacer llegar al coma diabético si no eres capaz de parar de probarlos porque están todos deliciosos.

Tienen tres colecciones:

  • Tops (que hacen honor a su denominación). La colección de bombones más clásicos con seis sabores: yema de huevo, pistacho, naranja valenciana, coco, vainilla bourbon y café.
  • Lamines (que es la forma de llamar a las chucherías en Huesca). Estos bombones mezclan el chocolate con sabores de Aragón: albahaca, miel, melocotón, frutas del bosque, almendra y tomillo.
  • Coso Galán. Esta colección toma el nombre de la antigua sede de Huesca. En esta colección juegan con seis sabores que combinan el chocolate con frutas, hierbas y especias: naranja sanguina y Cointreau, té verde y vainilla bourbon de Tahití, maracuyá y pimienta rosa de Madagascar, frambuesa e infusión de frutos rojos, castaña y caramelo, limón y menta fresca.

Atención porque las tres colecciones son aptas para celiacos.

Trabajan el turrón, las tabletas de chocolate, todo tipo de pastelitos y ¡ojo! porque el hojaldre de los salados es pura seda.

Y ahora que se acerca San Valentín no dejéis de probar/regalar estos bombones de fresa. El sabor es indescriptible y podéis quedar divinamente regalándoselos a alguien especial, por eso os recomiendo que os hagáis con una caja y los probéis porque son un autentico pecado.

Si tenéis que hacer un regalo, daros un capricho o queréis relajaros tomando una café con un pastel tenéis que probar cualquier producto de Ascaso porque creedme, volveréis.

Ascaso cuenta, actualmente, con tres establecimientos, ubicados en los centros de Huesca (Coso Alto, 9), Zaragoza (Arquitecto Yarza, 5) y Madrid (Zurbano, 25). También vende algunos de sus productos a través de su pastelería online: www.pasteleriaascaso.com. Y el pastel ruso lo podéis encontrar también en los espacios gourmet de El Corte Inglés.

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