En pleno barrio de Chamberí, en la esquina de Sagasta con Hermanos Álvarez Quintero descubrimos Sagasta, 28 Bistró.

 

Unas grandes cristaleras dejan ver el interior de ladrillo visto. Bajamos unas escaleras y nos encontramos con una cogedor local. Nada de pretensiones o barroquismos en los que la decoración distrae de lo principal: una buena comida y una animada charla con amigos.

 

En el local se combinan diferentes espacios: una barra y la zona de mesas.

 

Sagasta 28 bistró

Es de esos sitios en los que el tiempo pasa volando. Te hace sentir cómodo tanto por el ambiente, como por el servicio que son encantadores, te aconsejan y explican los platos de manera cercana y amable pero sin empalagar.

 

Cuidan mucho los pequeños detalles: varios tipos de pan, un queso que fabrican ellos mismos con una bonita presentación, la forma de vestir de sus camareros… el todo es muy armónico y creo que eso es lo que hizo que nos sintiéramos tan cómodos y nos entregáramos a una animada charla que solo interrumpíamos para decirnos lo bueno que estaba lo que estábamos comiendo. Todo fluye de una manera natural sin el manierismo al que se está llegando en algunos locales.

 

La comida es simplemente fantástica. Los buenos productos, estacionales, son marca de la casa y las raciones abundantes. Una mezcla entre lo que nuestra abuela nos daría para comer con un toque de sofisticación. Es como si buscaran un nexo entre el pasado y el presente. El producto km 0 y la materia prima de las diferentes regiones,  siempre observando la Denominación de Origen, son los protagonistas del local.

 

La carta es variada y podéis encontrar desde entrantes muy sencillos como tablas de ibéricos, ensaladas, ceviches, guisos de legumbres o cremas, hasta carnes a la parrilla  o pescados frescos del día. Todo ello, traído de las mejores zonas de España.

 

Sagasta 28 bistró

Sagasta 28 bistró

Sagasta 28 bistró

No dejéis de probar las croquetas, se derriten. Y el steak tartar muy recomendable.

 

Los postres son un fantástico fin de fiesta. La filloa es un auténtico placer.

 

Acaban de hacer un nuevo fichaje para la cocina, Javier Guigou, el chef tinerfeño que ha pasado por los fogones de Pedro Subijana o por los de Paco Roncero. Y se nota esa experiencia.

 

Es un lugar que me ha encantado por esa simplicidad estudiada que hace que nos centremos en saborear los platos y en disfrutar de la compañía.

 

Además se puede disfrutar de un buen desayuno, una comida, una cena o una caña a media tarde.

 

Y si no queréis cenar en el local podéis pedir la deliciosa comida para llevar. Fue un no parar de entrar y salir el servicio a domicilio del restaurante. Aunque el conjunto de comida, servicio y local es muy recomendable. Un poco de cordura en la carrera gastronómica de Madrid.

 

  • Precio medio: 25-30 €.
  • Dirección: C/ Sagasta, 28
  • Contacto y reservas pinchando aquí.
  • www.sagasta28bistro.com

 

 

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