No todos los días se tiene la suerte de salir a cenar con un chef de incógnito y una persona del mundo del diseño de interiores. Si a eso le sumamos «a mí misma», una flipada del marketing (mi profesión real) la fórmula es una auditoria 360 º de los sitios que visitamos entre risas.

 

Recorrimos algunos locales de Madrid analizándolos desde los 3 puntos de vista: cocina (materia prima, presentación y demás), diseño del local y la comunicación.

 

Este es el relato de una noche en la que 3 espadas salimos a cenar y terminamos por los tejados de Madrid visitando un precioso edificio del centro de la ciudad para quedarnos con la boca abierta disfrutando de una fría noche desde el tejado.

 

Llevaba tiempo queriendo conocer la Sala de Despiece. Había oído hablar de este local pero hasta que no pruebo las cosas no hablo de ellas.  Y allí terminamos cenando.

 

La entrada ya nos pone sobre la pista de encontrarnos en un sitio especial. Da la sensación de que estamos entrando en un garaje o almacén. ¡Comienza la experiencia!.

 

El local es angosto, se extiende a lo largo (de ancho tiene mas bien poco) con una barra de material blanco que recuerda a los clásicos bares de Chamberí o a las carnicerías de barrio de toda la vida y que se comparte con el resto de comensales. Si estáis buscando un local tranquilo, id a otro lado porque este destaca precisamente por la animación y, por las dimensiones, que hace que se llena rápidamente. Si se quiere coger sitio lo mejor es cenar en horario europeo.

 

sala de despiece

 

La puesta en escena es lo mejor que tiene este bar-restaurante, además de la calidad de los productos,  y que es lo que hace que esté siempre lleno. Los camareros vestidos con bata blanca, como la que llevan los carniceros en la salas de despiece, las paredes y el techo forrados con cajas en las que se conserva la carne para el transporte, la larga barra blanca, los cubiertos colgados de cestas de metal, y en vitrinas detrás de la barra, a la vista de los comensales, herramientas propias de carnicero: botas, cuchillos, etc.

 

Una amabilísima encargada que va sentando, abriéndose paso entre la gente, a quienes van entrando en el local (de verdad que si tuviera un restaurante contrataría a esta chica porque no tiene precio) no pierde el buen humor ni cuando el local está más abarrotado. Recomienda, explica y aconseja y con nosotros no falló en nada.

 

La carta también nos sorprende por su originalidad. Escrita a mano parece un pedido de almacén. Y especifica el alimento y como se va a cocinar. Nos encantó el detalle.

 

sala de despiece

 

Llega la comida a la barra y empieza el show. El camarero de nuestro trocito de barra nos explica lo que vamos a comer y como comerlo.  No dejéis de probar la carne que no parece carne. Un bloque de «algo» rosa que cuesta adivinar que se va a convertir en una deliciosa carne a la piedra con showcooking incluido.  Para mí el plato estrella por la calidad del producto y por lo divertido de la exhibición al cocinarlo delante de los comensales.

 

Los calçot deliciosos también. Todo lo que probamos nos encantó. Y el detalle de las patatas en la bolsita según pides la bebida, eso, un detalle muy a favor.

 

El análisis holístico (los 3 puntos de vista de chef profesional, diseño de interiores y marketing) pasado con nota.  Salimos encantados. Buena materia prima, un local que a pesar de ser pequeño y que podría resultar incómodo han sabido sacarle partido y una puesta en escena que comienza en la puerta y finaliza con la cuenta.

Sala de Despiece esta en la calle Ponzano, 11.

www.saladedespiece.com

De cómo acabamos la noche en un tejado de un precioso edificio en obras de Malasaña… ¡COMING SOON!

Nota: las fotos las he cogido prestadas de Sala de Despiece. Espero que no les importe 😉

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