San Isidro, es “tan Madrid” que solo su nombre evoca, además de un día festivo que siempre se agradece, el casticismo más puro. Y es que por las fiestas del patrón, los madrileños sacan su lado más castizo, más de pueblo, más de rosquillas del santo y pradera.

 

San Isidro nació allá por el año 1.082, antes de que los cristianos recuperaran Madrid del dominio musulmán. Sirviente de Iván de Vargas, uno de los terratenientes más ricos de la entonces villa de Madrid, era, como estamos acostumbrados a escuchar “un humilde labrador”. Pero un humilde labrador de 1,80 m, estatura extraordinaria para la época que ya marcaba su diferencia, y con más de 100 “actuaciones” reconocidas por la Iglesia y subidas a su contador de milagros.

 

Casado con María de la Cabeza (Santa también, que con cosas en común las parejas tiran mejor), tuvieron un hijo, Illán, al que también se le atribuyen milagros. En definitiva una Santa Familia o una familia de Santos muy madrileños.

 

En Madrid quedan aun muchísimos lugares relacionados con el Santo y que se pueden visitar, pero es su propio museo el que guarda uno de los “elementos” más curiosos relacionados con el patrón: un pozo. (En realidad son dos los pozos que disputan el protagonismo del milagro, uno en Carabanchel y el otro el del museo). Este pozo fue protagonista de uno de los milagros del Santo que mas “repercusión mediática” ha tenido a lo largo de la historia de Madrid. Su propio hijo, siendo aun un bebé, cayó dentro de él y sus 20 metros de profundidad no auguraban un buen desenlace para el niño. San Isidro, conocido por su capacidad de oración, rezó, rezó y rezó hasta que el agua del pozo subió de manera milagrosa permitiendo rescatar al pequeño.

 

Otro de los lugares emblemáticos relacionados con el Santo es la fuente de San Isidro a la que se le atribuyen propiedades curativas desde que el emperador Carlos V y su hijo Felipe enferman, se les da a beber del agua del manantial y sanan después de que todos los intentos anteriores por curarlos fracasaran. Es entonces cuando la mujer del Rey, Isabel de Portugal, manda construir una ermita más grande que la que ya existía en el lugar donde anteriormente, San Isidro hizo brotar el agua de una piedra para que pudiera beber su señor.

 

Ermita de San Isidro
Ermita de San Isidro

Como vemos, el agua es una constante en la vida del patrón de Madrid, de ahí que se le asocie con los días de lluvia que siempre aparecen durante las fiestas que Madrid celebra en su honor y que en 1.947 provocara que el pueblo de Madrid sacara su cuerpo para que el Santo trajera la lluvia en mitad de una de las sequías más extremas que se han vivido en la ciudad.

 

De San Isidro se dijo que resucitó 40 años después de morir (su cuerpo incorrupto permanece custodiado en una urna en la Colegiata de San Isidro y se expone al público cada muchos años) y que lo hizo para aparecer ante el Rey Alfonso VIII para darle algunas directrices sobre como ganar la Batalla de las Navas de Tolosa.

 

San Isidro el” superhéroe” castizo que todos los años nos regala un día de fiesta y algún extra de lluvia.

 

Habitantes de Madrid, disfrutad de las fiestas de este “superhéroe” que vela junto con la Virgen de la Paloma y la de la Almudena por los madrileños. A disfrutar de las rosquillas “las tontas y las listas” con un buen paseo por la Pradera, amenizado por el sonido de los organillos que “cantan” a golpe de chotis. Que hay que hacer que el madrileñismo se perpetúe y hay que elevar sus fiestas, con esa esencia tan de pueblo, a distintivo de la ciudad.

 

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