No sé si el Santo llegó a empadronarse en Madrid, pero como esta ciudad es una caja de sorpresas, cuenta la leyenda que los restos del patrón de los enamorados reposan en la capital.

Si os gustan los finales felices no sigáis leyendo, porque detrás de todo santo hay una historia de tormento, persecución, etc.

Claudio II Gótico (214-270 d.C.), prohibió el matrimonio a sus soldados. Bajo su mando, la legión romana tuvo que hacer frente a numerosas amenazas y quería a su ejército al cien por cien. De ahí surge la “brillante” idea de prohibir el matrimonio a sus soldados. El emperador estaba convencido de que los solteros eran más aguerridos y tenían más predisposición a jugarse la vida al no tener un vinculo emocional con sus familias.

Es en este momento cuando, Valentín, obispo en Terni (Italia) entra en la escena. Un momento en el que aún seguían las persecuciones a los cristianos, aunque cada vez tomaban un tinte más recaudatorio apuntando a las familias más adineradas.

El sacerdote consideró que el decreto emitido por el emperador era injusto y decidió desafiarlo celebrando en secreto los matrimonios en las bodegas de las cárceles del Imperio.

Claudio II se enteró del desacato y ordenó encarcelarlo y ejecutarlo.  Pero antes quiso conocerle.

El entonces sacerdote, aprovechó este encuentro para contarle las bondadas de la fe cristiana, intentando convertir al romano quien, tras escuchar al joven Valentín, empezaba a sentirse seducido por esta nueva religión.

Alertado su entorno, empezaron una campaña de desprestigio contra el cura.

Intentaron ridiculizarle poniéndole a prueba, retándole a que devolviera la vista a la hija ciega de uno de sus cancerberos. Ante el estupor de los presentes obró el milagro. Consiguiendo que quienes se habían burlado se convirtieran al cristianismo.

Pero el milagro no fue suficiente y el sacerdote fue condenado a muerte, lapidado y decapitado el 14 de febrero del 269.

¿En qué momento llega San Valentín a Madrid?

Y San Valentín, aparece en Madrid.

Cuentan que los restos que hoy se conservan en la Iglesia de San Antón, que podrían ser del Santo, fueron un regalo del Papa Pío VII a Carlos IV.

En esta iglesia, en un osario, se encontrarían la calavera, dos fémures y varios huesos más del santo. Llegaron desde las catacumbas de Roma en el siglo XVIII junto con los de San Pantaleón.

Las reliquias de San Valentín fueron donadas por los Borbones a los escolapios, que los depositaron en la cripta de las Escuelas Pías de San Antón, en la calle Hortaleza, aunque no se supo de su existencia hasta 1984.

Así que si Tinder se cae siempre podremos acudir a la Iglesia de San Antón, a pedirle un favor al Santo.

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