¿Notáis ya el bombardeo con San Valentín? ¿Os llega ya el tufillo del amor envuelto en papel de regalo?

 

Queridos fans de este Santo, enamorados y enamoradas (seamos correctos), solteros y solteras y singles (seamos cool), casados y casadas:

 

A pocos días de esta celebración me veo en la obligación de escribir para que la celebración del amor, en una ciudad como Madrid, sea todo un éxito si es que sois de los que decidís celebrarlo, claro.

 

Pero antes de nada no puedo dejar de aclararos un pequeño matiz sobre este Santo. Somos muchas las almas que vagamos por la tierra. San Valentín, en plantilla del holding cristiano, como casi todos sus compañeros santos ha tenido que hacerse cargo de más de una unidad de negocio. Así que, además de ocuparse de las cuestiones del amor intercede también ante más asuntos terrenales.

 

Mi recomendación de hoy comienza por deciros que diversifiquéis vuestras plegarias en esta materia invocando la intercesión de otros santos porque San Valentín puede estar ocupado en temas de:

 

  • Epilepsia y desmayos. Obviamente, es totalmente compresible que priorice su labor hacia un inminente ataque de epilepsia cuando tú crees haberte cruzado con el hombre o la mujer de tu vida. Es tan efímero como esas veces que nos enamoramos entre estaciones de metro. Posiblemente, cuando se baja en la siguiente estación a haberlo descubierto, se le haya colado un paciente a San Valentín.
  • Apicultura. Si desaparecen las abejas desaparece el hombre. Y esto es así: “Al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. (Esta frase se la atribuyen a Einstein). Por el bien de la humanidad dejemos que San Valentín dedique una gran parte de su tiempo a que las abejas sigan sobre el planeta.
  • Viajes. Aquí sí que tiene un estresante trabajo de controlador el santo. Entre trenes, coches, aviones, barcos de vez en cuando le dará al botón “unir pareja”.

Si habéis decidido celebrarlo os diré que Madrid no me parece una de esas ciudades que rezume romanticismo y menos cayendo la festividad en martes. Cualquier plan supondrá tener que pagar cuentas infladas en nombre del amor, ir contrarreloj porque sales del trabajo y al día siguiente hay que madrugar, y sobredosis de melaza en forma de corazones rojos en los escaparates.

 

Así que esta vez, y sin que sirva de precedente, mi plan pasa por escapar de Madrid (aquellos afortunados que podáis escaquearos del trabajo) o celebrarlo en casa.

 

Si os quedáis en Madrid os dejo estas reflexiones para que, si queréis las apliquéis el día de San Valentín:

 

  • El verdadero amor no asoma en un restaurante “cuqui”. El verdadero amor se descubre cuando se come una hamburguesa chorreante de salsas y esa persona te sigue gustando. Tomad nota.
  • El amor en Madrid se descubre caminando de la mano por la Gran Vía en hora punta y se consigue atravesarla sin soltarse.
  • El amor en Madrid pasa por llegar puntual a la cita habiendo salido 5 horas antes de casa para evitar que nos pille un evento deportivo, una manifestación, ovejas que atraviesan el centro, y un largo etcétera de cosas que solo pueden pasar aquí.
  • El amor en Madrid pasa por tener a la familia política más allá de la M30 y tener que ir a comer el domingo con ellos.
  • El amor en Madrid pasa por acompañar a tu pareja de compras a un centro comercial un día de lluvia en el que todo el mundo ha tenido la misma idea.
San Valentín. Celebración de San Valentín en Madrid. Día de los enamorados en Madrid.
Imagen de Pinterest
  • El amor en Madrid pasa por aguantar 2 horas dentro del coche intentando aparcar sin discutir.
  • El amor en Madrid pasa por tener que coger el metro, hacer 2 trasbordos y caminar 10 minutos para veros.

 

Y es que queridos lectores, el verdadero amor no es el de las películas que tienen lugar en una gran ciudad en las que el chico salva mil obstáculos para llegar al aeropuerto y la gente se quita a su paso mientras le anima y consigue llegar hasta la mujer de su vida que está a punto de subir la escalerilla del avión. Seamos realistas.

 

En los tiempos que corren, el amor se celebra quitando los datos del móvil y hablando. Esa es una verdadera demostración de que solo quieres estar con esa persona. Así que, modo avión ON y a disfrutar de San Valentín.

 

Y para los que no tienen pareja: ¿qué problema hay? ¡Es martes! Se puede fingir que es un día más.

 

Dicho esto, yo no le hago ascos unos pendientes de brillantes, ni a unos bombones, y menos a un precioso bolso de piel o unos billetes de avión para una escapada, o un nuevo gadget tecnológico o unas entradas para el teatro, o…

 

2 comentarios en “SAN VALENTÍN: GUÍA DE SUPERVIVENCIA”

  1. Creo que te has olvidado de los grandes héroes y antihéroes de San Valentín. Esos pobres incautos que se arman de valor en esta fecha, no hay otra mejor, y con toda la ilusión del mundo se presentan ante su amada con un gran ramo de flores, peluche XXXL o similar, dispuestos a pregonar su amor a los cuatro viento en medio de la plaza mayor, con un 99% de posibilidades de llevarse unas calabazas exponencialmente mayores al regalo que demuestra su amor.

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