La vida es cíclica y ya asoma la Semana Santa. El reposo del guerrero después de 3 meses desde la batalla navideña. El momento de la torrija, el potaje y de pensar qué día se torcerá el tiempo. Pero lo más gratificante sin duda son esos 4 días de desconexión de la rutina.

 

Madrid en Semana Santa es la mejor época del año. Asoma la primavera pero sin calores agobiantes. Buen tiempo  (hasta que se da la vuelta como suele ocurrir. Y no es que sea ceniza es que SIEMPRE se estropea alguno de los días de la Semana Santa) y Madrid medio vacío (la mitad que está llena suele ser de extranjeros que visitan la ciudad en estas fechas y que ya empiezan a verse vayamos por donde vayamos).

 

Nos podemos permitir el lujo de no reservar en la mayor parte de los sitios ya que no hay apenas gente en la ciudad. Moverse en coche no resta años de vida. Se puede aparcar bien (excepción: el Retiro si hace buen día). Las tiendas, los días que abren, casi vacías. Más que un drama, no salir estos días de Madrid es una bendición.

 

Las procesiones en Madrid no tienen nada qué envidiar a las de ningún otro punto de España. Fruto de esa mezcla que nos define como gran urbe y de la gran cantidad de habitantes de otras provincias, aquí podemos encontrar procesiones al más puro estilo castellano; austeras, silenciosas, de recogimiento. Y procesiones al estilo andaluz donde la pasión, las saetas y los gritos a la Virgen o al Cristo rompen en palmas.

 

Una actividad totalmente recomendable en los días de Semana Santa es visitar las iglesias desde las que salen las procesiones. Ver la belleza de los pasos, la riqueza artística de las imágenes, y el engalanamiento de las iglesias para la ocasión, es un espectáculo que se sea creyente o no, no deja indiferente.

 

El centro de Madrid se llena de olor a incienso y claveles, mujeres de mantilla, nazarenos cubiertos por capirotes, cadenas que arrastran los penitentes y costaleros, y personas que guardan cola pacientemente para ver pasar al Cristo o a la Virgen que veneran, visitantes de otros países que asisten atónitos al espectáculo… Muchas veces me he preguntado cómo debe ser verlo por primera vez si no lo has vivido desde niño. No deja de tener todo un aire macabro y misterioso.

 

Ver como los costaleros luchan contra la fuerza de la gravedad bajando el paso de Jesús el Pobre en la Iglesia de San Pedro, en cuclillas y ver como recorre la calle del Nuncio casi rozando las paredes mientras los braceros hacen bailar el paso; la salida de la Macarena y Jesús del Gran Poder de la Imponente Colegiata de San Isidro o ver al Cristo de los Alabarderos en el atardecer del Palacio Real, es todo un espectáculo tan pintoresco como inquietante. Algo que puede producir tanto rechazo como pasión, pero que hace que no podamos mirar en otra dirección.

 

Y como buena madrileña, conmoverse al escuchar la saeta que desde el Hotel Palace, uno de sus empleados, todos los años le canta a Jesús de Medinacelli, uno de los pasos más de Madrid, más nuestros.

 

Uno de los momentos más espectaculares que he vivido en la Semana Santa madrileña, ocurrió, cuando a la 1 de la madrugada, estando en la Latina, asomaron por la Cava Baja  los pasos de Jesús el Pobre y María del Dulce Nombre y al ritmo de tambores y trompetas, los braceros, aumentaron la velocidad de los pasos haciéndolos bailar hasta llegar al balcón de Lucio, desde donde se arrancaron por una saeta. Indescriptible ese momento. Y es que se sea o no creyente, indiferente no deja.

 

Asistir el domingo a la Tamborrada de la Plaza Mayor y notar como se acelera el corazón al ritmo que marcan los cientos de tambores y como no, hacer cosas tan castizas como tomarse una buena torrija en cualquiera de las pastelerías tradicionales del centro. Aquí puedes ver cuales son.

Aquí podéis consultar todo el programa de actividades de la Semana Santa Madrileña y aquí os dejo un artículo sobre las curiosidades de Semana Santa.

A disfrutar de la Semana Santa Madrileña que os va a sorprender si hasta ahora no la habéis vivido. Y como he dicho, se sea creyente o no, no deja indiferente y Madrid está espectacular con las calles engalanadas.

 

Deja un comentario