Es domingo y no puedo dormir. Acostarse tarde no significa levantarse tarde. La ecuación no funciona para los diurnos. Me voy al Rastro después de lo que me parecen siglos sin pasar por allí. Llego cuando los vendedores aún están manipulando los esqueletos de sus puestos. No me imagino montando y desmontando mi oficina cada día de trabajo, bajo el sol abrasador del verano de Madrid o bajo el frío que atraviesa los huesos y se clava como pequeñas dagas del invierno madrileño.

 

El ruido del metal de las barras chocando entre sí de las efímeras tiendas ayuda a despertar a los somnolientos vendedores. Aun no hay turistas y se puede caminar sin peligro de terminar en dirección opuesta a la que íbamos llevados por la masa.

 

Apenas pasan unos minutos, los tenderetes ya están montados y van llenándose de todo tipo de cacharros, ropa, objetos antiguos y cualquier cosa susceptible de pasar de unas manos a otras.

 

La música del puesto de CDs (que milagrosamente subsiste bajo el reinado del MP3) anima el ambiente.

 

El Rastro - Pinterest
El Rastro – Pinterest

 

Al dejarlo atrás, comienza a escucharse la música de un organillo. Una mujer de edad indescifrable pero con la vida grabada en cada arruga de su cara, da vueltas como un autómata a la manivela para que el Rastro suba su nivel de casticismo a golpe de chotis.  Anacrónico, como salido de un cuadro de Zuloaga.

 

El olor a cuero de algunos tenderetes evoca los orígenes del Rastro. Zona de mataderos, las reses se arrastraban ya muertas hasta el área destinada a los curtidores dejando un “rastro” de sangre a su paso. 

 

Pinterest
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Pero el Rastro son muchos Rastros:

  • El de sus personajes. Muchos de ellos parecen llevar allí siglos, como la mercancía que despliegan en sus puestos o en sus pequeñas tiendas. Los surcos de su cara son como los anillos de los arboles, cada uno muestra de lo duro que es comer de las segundas oportunidades.
  • El de las almonedas y los anticuarios en las que los objetos antiguos esperan una vida nueva. Alguien que les devuelva su lustre y les de un nuevo hogar. Objetos que llevan escrita la historia de sus antiguos dueños y que si pudieran hablarnos serían la voz de otras épocas, de las costumbres de un Madrid parado en el tiempo en la pátina de historia de las telas y las maderas, en la plata y el latón.
  • El de los tenderetes dónde encontrar una catana, un souvenir, una máscara de gas, una planta, un vinilo…cualquier cosa que podamos imaginar y también las que no.
  • El de los bares de paredes alicatadas en el que aún se dan cita los viejos del lugar. Los únicos que aun llevan un ritmo calmado.

Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro, observa desde su privilegiado pedestal las idas y venidas de la gente, pensando que quizás, más se perdió en Cuba.

 

Plaza de Cascorro - Pinterest
Plaza de Cascorro – Pinterest

Empieza a llegar la gente, me voy de allí pero por las calles laterales dónde es posible encontrar cualquier cosa. Quizás reconozca algún objeto de alguna otra vida, por supuesto, en Madrid.

 

¿Cuando ir al Rastro?

 

  • Domingos y festivos: de 09:00 a 15:00 horas.
  • Metro: La Latina, línea 5; Embajadores, línea 3.

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